Uno de los aspectos más recalcitrantes y más penoso de esta crisis es sin lugar a dudas, el paro. Y más triste aún, es escuchar y leer siempre las mismas recetas. La solución es reforma laboral, flexibilidad laboral, reducción de sueldos, reducción de costes salariales, ampliación de contratos temporales, despidos más baratos. Bien entendido que son las medidas adoptables cuando el mercado presenta notables barreras de entrada y salida, que impiden o dificultan la contratación.
Esto es trabajar con una visión simplista y mecanizada del problema. El desempleo en España es estructural y las causas no están por el lado de la demanda, sino más bien en la oferta. Y en ese sentido cabe preguntarse qué es lo que impide a un empresario contratar. La respuesta: la rigidez del mercado de trabajo español.
Al menos eso es lo que nos han apuntado siempre, pero no es cierto. El problema viene sencilla y llanamente en la ausencia de un motor industrial poderoso, y en la falta de una estructura empresarial y financiera ,sólidas, con fuerte implementación en altas tecnología, investigación, desarrollo e innovación.
Por tanto el problema visto desde el otro lado del mercado es una rígidez de la oferta sencillamente porque dicha oferta no existe. Y mientras eso siga así, es decir mientras no se pongan los cimientos con una clara reforma de la educación y formación a todos los niveles seguiremos en el mismo punto. Con una tasa media estructural del 20 %.
Es necesario por tanto y más que nunca un enfoque diferente del papel del Estado que, no debe asumir, al menos en este pais, que toda solución pasa por esperar a que la inciativa privada solucione esta papeleta. No lo va a hacer nunca.
Fuente Eurostat
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